EL TWANGERO. CUANDO LA GUITARRA SE HACE PERSONA
Toledo, 6 de mayo de 2016. Sala Pícaro
Os voy a contar un secreto, cuando alguien te dice que vayas a un concierto, vete, porque después no podrás rebatir con él si te ha gustado o no, y además, solo porque esa persona ha pensado en que ese concierto te va a gustar, ya vale la pena. A mi, no era solo una persona, sino varias las que me habían contado las virtudes de éste guitarrista valenciano, llamado Diego García, mas conocido como El Twangero, pero me resistía, o mas bien no se había dado la ocasión de poder asistir a uno de sus recitales. Incluso, y con el trasiego que llevamos hoy en día, no había podido disfrutar de sus discos, he de confesarlo abiertamente. Casi fui al concierto de El Twangero, virgen de su música. Y casi que te aseguro que mejor, porque lo disfruté mucho mas.
Otra vez volvemos a las andadas y la sala estaba vacía de gente, e incluso me atrevería a decir que yo creo que ya no es un tema de incultura, que también, sino una inapetencia que hace la gente seguramente prefiera quedarse en casa viendo un programa de mierda de esa cadena terminada en cinco que salir a degustar un buen plato de música servida en bandeja y con un gusto tremendo, que al final, estando en la capital gastronómica, es lo que hizo El Twangero sin miramientos. Y he de confesar que a mi esto me alimenta y me sentó mucho mejor que el jamón y el queso que pude comer antes del concierto.
El Twangero se acercaba a Toledo, no solo a saludar a sus amigos de aquí, sino a presentarnos su última creación “Pachuco” (2015, Warner Music) que está y ha estado poniendo de largo por toda la geografía nacional. Y para ello se trae con él a un magnífico bajista y al mejor batería que podría encontrar, José Bruno “el niño”, que acompañaron a García con excelentes melodías y acompañamientos. Eso que se dice que con buen producto lo difícil es cocinar mal, pues si te lo llevas a la música es que con estos tres artistas lo difícil es hacer un concierto malo. Demostraron ser algo diferente y así enseñarnos a los desconocidos ese sonido Twang tan característico del que salimos enamorados por completo. Prácticamente entero sonó “Pachuco” con alguna pincelada como la canción que compuso para “Argentina Songbook” (2013, Warner Music) junto a Andrés Calamaro. Ese “Guitarra Dímelo Tú” sonó muy elegante también en voz del propio Twangero, aunque seguro que sería maravilloso poderlo ver en directo junto al artista argentino. Y allí en Argentina es donde concluyó ese fantástico viaje de Diego García, que le llevó desde Chicago y que nos contó en tono musical, en una forma personal de investigación del músico valenciano para encontrar sus sonidos vitales y que a la vista está que ha encontrado de manera magistral.
Concierto mas que recomendable el de El Twangero porque ya no solo porque te gusten esos sonidos, sino porque por el gusto de ver como toca esa Gibson ES 295, que uno entiende poco de guitarras, pero creo que era esa la que el otro día le acompañaba en el escenario del Pícaro.
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