SEXY ZEBRAS + KITAI. QUE ME LO INYECTEN EN VENA
Madrid, 14 diciembre de 2016. Joy Eslava
Los madrileños Sexy Zebras despedían la gira de “Hola, somos los putos Sexy Zebras” (Vagabundo Records, 2015) en la sala Joy Eslava de la capital, y lo hacían acompañados de sus hermanos Kitai en un explosivo concierto de rock.
Ataviados con pasamontañas blancos los cuatro miembros de Kitai irrumpían en “La Catedral” para destripar su primer LP “Que vienen” (Entrebotones, 2015). Los Kitai, totalmente entregados a la causa y repletos de confianza tras la cosecha de éxitos que han conseguido en los festivales de este verano (no dejéis de ver su actuación en la Plaza del Trigo), provocaron las primeras taquicardias de la noche a base de descargas como “H2O”, “Sientes el golpe” o “Superior. ¿La receta? Es simple, rock sin aditivos y actitud infecciosa que bien mezclados multiplican los efectos secundarios de potentes sus temas.
Tras la administración de una buena dosis de Kitai, tocaba probar la droga dura de los Sexy Zebras que con “Caníbales”, “Visitantes” y “Vivos o muertos” transmitían su rock salvaje directo a nuestro lóbulo temporal. El sonido del power trío de Hortaleza ha evolucionado vertiginosamente y sin perder un ápice de contundencia consiguen sonar compactos y poderosos.
Enganchados a esta fórmula, las inyecciones de rock se sucedían sin control, “Babilonia”, “Libres”, “Vagundos”, “TNT”, nuestro cuerpo aguantaba los envites y nuestra mente nos pedía más. Con la fiebre adueñándose del público que se divertía y acercaba a la locura, una epidemia formada por cuatro cartuchos de gran calibre infectaba poco a poco nuestro cuerpo, “La máquina”, “Salvajes”, “Semental” e “Hijo de puta” ponían punto y seguido al concierto y terminaban de convertirnos en adictos a Sexy Zebras. Sin momento para encontrar el antídoto un brote de bises con nombre científico “Búfalo blanco” y “El Fugitivo provocó el delirio en la sala dando lugar al tremendo y temido #PogoFinal.
Os dejamos el diagnóstico médico de uno de los afectados: “Gabriel Montes, Jose Luna y Samuel Torío son auténticos animales de directo que a través de la bestial interpretación de sus canciones contagian su pasión sobre el escenario provocando toda una enfermedad caracterizada por un desfase lleno de saltos, empujones y pogos varios.