FRANK TURNER
Madrid, 4 de abril de 2016. Sala Arena
Cuando las expectativas son tan altas, raro es que se superen, pero Frank Turner lo hizo.
A las 20.15h aproximadamente inundó el escenario “Ducking Punches”. Un artista invitado con talento para ser principal. Con un estilo muy similar al de Frank Turner, hizo que todos empezáramos a animarnos y entráramos en calor. Coreando sus canciones como si las conociéramos desde siempre a pesar de no haberlas escuchado en la vida. Advirtió que normalmente son cuatro o cinco más en ese escenario, y agradecía que a pesar de verse solo, se sintiera tan acompañado gracias al calor que todos le mostramos desde allí abajo. Aunque fue confuso verle más tarde (a mitad del concierto) encargándose del “merchandising”, luego pudimos estar a un metro de él al final de la noche, echándose una cerveza a nuestro lado como uno más. Esa noche emanaba “cercanía” por todos los poros de la Sala Arena.
Puntuales como un clavo (no esperábamos menos por su procedencia) aparecían en el escenario “Frank Turner & The Sleeping Souls” con la energía que, como de costumbre derrochan. Para deleitar al público, comenzaron la noche con “Get better”, quizás uno de sus mejores temas de su último LP.
Habló en español, chuleta en mano, esforzándose en pronunciar correctamente cada palabra escrita en ella. Papel que ganaría una de los grupos en que nos dividió a todos. Equipo del guitarrista a la izquierda y equipo del bajista a la derecha. El equipo que mostrara mas entrega, se lo llevaría a casa como recuerdo de una gran noche. Frank siempre muestra estas ganas de jugar, estas ganas de acercarse a todos sus incondicionales fans. Como bien dijo en la entrevista que pudimos realizarle en revistaindie, “Todos en la sala forman parte de la actuación y tienen que involucrase”, en la cual definió sus conciertos como un “acto participativo”. Y no solo fueron palabras, sino que lo reafirmo con hechos el pasado lunes.
A continuación presentó a todo el grupo en español, bromeó con respecto al número de conciertos que lleva a sus espaldas ya, advirtiéndonos de que este estaba siendo su concierto “1868”. Cuando acabó, con una pequeña pausa entre palabra y palabra, comentó con su adorable acento inglés: “Mi español es la polla” y todos allí reímos de un modo tan entrañable como es él.
Puedo asegurar que no hubo nadie que no quedara totalmente alucinado con su actitud allí arriba. Desde arriesgarse a versionar en castellano un tema de su propio repertorio, “Eulogy”, hasta imitar a “Manolo Escobar”. Nos dejó sin palabras a todos. Eso es entrega y dedicación a su público, y la verdad no esperábamos menos.
Tocaron canciones de todo su repertorio, desde los clásicos, ”The road“ y “I still believe“ hasta canciones de su último trabajo “Positive songs for negative people”. Una de las sorpresas de la noche fue la interrupción del concierto para hablar, desde abajo, con varios de los miembros de “La M.O.D.A” que estaban disfrutando del concierto en la zona VIP de la sala. A pesar de la reticencia inicial que mostraron acabaron bajando al escenario dos de ellos y accedieron a jugar al juego que Frank proponía. Señaló a tres personas en la sala, bastante distantes unas de otras. El juego consistía en ir surfeando por encima de todos nosotros para llegar hasta ellos y “chocar los cinco”. Por si fuera poco, al final del concierto el que surfeaba entre todos nosotros era él.
Totalmente involucrado con su público, entregado al 100% de una manera que no he visto jamás y casi puedo asegurar que no veré nunca. Si hubiera que darle una nota por supuesto, sin lugar a dudas, sería la más alta. Llena su escenario de sudor y de sonrisas y hacen q éste se convierta en nuestra casa. Tan humano, tan campechano, tan majete….
Sus canciones no serian lo que son si las interpretara otro. Es un 50% talento musical y un 50% actitud totalmente adorable, por eso todo el mundo que le seguimos le tenemos ese cariño tan especial.