ANGEL STANICH


Madrid. 13 de Febrero de 2015. Sala Joy Eslava
El mismo día que salía a la venta su nuevo EP "Cuatro truenos cayeron" el vallisoletano Ángel Stanich llenaba la sala Joy Eslava con su esa atractiva mezcla de pop-rock tóxico y letras cinematográficas como parte del ciclo de conciertos Pop&Dance.
Stanich comenzó el concierto en el antiguo teatro madrileño con "Amancer Caníbal" en acústico, de la misma manera que actuó durante la gira de presentación de su único disco "Cámino ácido" que le llevó por toda la geografía española. En aquella gira pudimos verle defender en acústico los temas de su LP con una capacidad para llenar el escenario y comunicar sensaciones bestial.
Tras la paulatina incorporación de su nueva banda al concierto "Mojo" nos sirvió para conocer el nuevo material de Stanich; con "Miss trueno '89" y "El cruce" comenzamos a sentir la fuerza con la que Ángel Stanich se complementa con sus acompañantes en el escenario, fuerza que se multiplicó con la incorporación de Victor Cabezuelo (Rufus T. Firefly, Mucho, entre otros) a los teclados durante varios momentos de la noche. "Cámino ácido", tema que da nombre al LP de la banda, fue interpretada con un carisma y entrega que se echa de menos en muchos de los directos que presenciamos. La seguridad de Ángel sobre las tablas queda patente cuando, armónica al cuello, desentraña las notas de "La noche del coyote" o cuando nos cuenta la parábola de "Jesús Levitante" con un ritmo totalmente distinto al del material de estudio. Este punto es, en nuestra opinión, un signo distintivo de Ángel Stanich: cada directo es distinto a los demás; sus canciones, claramente creadas para ganar durante los conciertos, transmutan de cierta manera para diferenciarse de los temas del LP.
El tramo final del concierto, con Victor Cabezuelo de nuevo a los teclados, nos dejó boquiabiertos con la intensidad y perfección del sonido de "El Outsider", uno de los temas fetiches del artista y "Carbura" tema que corona el último EP del grupo. Los bises sirvieron para confirmarnos que Stanich es carne de escenario: una introducción instrumental (muy del estilo Pixies) hizo que "Mezcalito" se convirtiera en una versión más rockera y rápida que su original, en el mismo nivel rítmico "En el río" se volvió endiablamente divertida y por supuesto, y como no podía ser de otra manera, la versión extendida de la magnífica "Metralleta Joe", con toda la sala coreando su estribillo, nos hizo quedarnos con ganas de más Ángel Stanich después de casi dos horas de representación.
Sin duda una experiencia única y totalmente recomendable, incluso para aquellos a los que la voz de Stanich resulta algo complicada de escuchar: por sonido, espectáculo, intensidad y diversión. Eso sí, los que vais a los conciertos a charlar, contaros vuestras vidas o sacar fotos para Instagram, mejor quedaros en casa.



