BELIZE. PAISAJES SONOROS DESDE EL NORTE



Toledo, 30 de octubre de 2015. Sala Pícaro
EXTRA!! EXTRA!!. Llenazo de un concierto en Toledo. Sí, pensarlo, esto debería ser portada de los diarios locales. Se organiza un concierto en Toledo de música para minorías, vamos, la música rara esa que no le gusta a nadie, como he tenido que oír en multitud de ocasiones, y se llena. Bueno, se llena la sala Pícaro. Por algo hay que empezar. La cultura no son sólo filarmónicas u orfeones. La cultura es también una banda de Pamplona, graduados o en vías de ello todos, que viene a Toledo a hacernos disfrutar con su música. Quizás haya una parte triste y es que el concierto era gratis. Es posible que estemos descubriendo un cambio de modelo. Tenemos que pensar que la cultura cuando es gratis normalmente es maltratada, aunque quizás sea así cuando llegue a mucho más público que pueda apreciar su calidad y sumar uno más en el próximo concierto. Que sea gratis no significa que los músicos toquen gratis, eso nunca. El trabajo se paga, eso siempre. Pero quizás el promotor, y hablo sin saber, ganó más dinero que en otras ocasiones con las consumiciones de toda la gente que se encontraba en la sala.
Belize es una banda de Pamplona que en poco tiempo está alcanzando cotas inimaginables, incluso por sus propios componentes. Antes pudimos disfrutar de los ramplones The Breaking Band que abrieron puntualmente el concierto para interpretar sus temas durante media hora. Después de colocar instrumentos, pedales y el montaje de parte de la batería entraron en escena Belize. La banda es insultantemente joven y a pesar de eso estamos entre Arquitectos, ingenieros, graduados en derecho y enfermería, pero, sobre todo ante unos musicazos con una enorme proyección. No sólo por su nuevo y homónimo disco sino por que, a pesar de parecerse a grupos como Arcade Fire o Crystal Fighters, tienen una parte de sonido propio que a buen seguro sabrán esculpir en próximos trabajos para consagrarse como una banda del presente. Del presente más inmediato en el panorama nacional.


Interpretaron el disco de principio a fin y además en el orden presentado en la grabación y es que lo de Belize es un paisaje sonoro que se entrelaza entre temas y que te teletransporta al paraíso más cercano o al que tu desees, es la realidad virtual hecha música. Empezaron con “Samoa’92” y terminaron con “Campos de Sal” entre Preludes y Postludes intercalando los Interludes cayeron la increíble “Egos” y su pizzicato fantástico a mano de María con su Viola, “Stab My Heart”, “Arde Pekin” y “Tik’Al”. Y así fueron destripando su primer y único trabajo para delirio de un público cada vez mas enganchado a sus melodías bailables y absorbentes. Los bises fueron para esa versión tan característica del “Baba O’Riley” de los “Who” que fue la guinda de un pastel que seguro que tendrá éxito entre los comensales más exigentes de la música nacional.
Seguro que alguien ha caído en las redes de su música y eso fue el pasado viernes, solo por el hecho de que el concierto era gratis y al oír acordes entró en la sala para descubrir de qué se trataba. No solo hay que promover estos movimientos, hay que potenciarlos desde las administraciones, que son las que pueden dar la oportunidad a que lo que hoy pocos disfrutamos se pueda dar a conocer al resto de la gente que desconoce su potencial. Otro día hablamos de que los menores no puedan disfrutar de bolos como el de Belize, aunque dejo una pregunta en el aire. ¿Como puede disfrutar un chaval de 16 años de música en directo si no puede pasar a un concierto?…
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