KINGS OF CONVENIENCE
Foto: taN&Dem (Histéricas Grabaciones)
Madrid, 9 de diciembre de 2015. Teatro Lara
Miércoles nueve de diciembre. La muchedumbre se agolpaba a la puerta del teatro Lara para asistir al concierto del dúo Noruego en su gira por España. Era la primera de las dos citas en Madrid. Todo vendido para ambas. En la puerta del teatro se leía cómo se iba a desarrollar el concierto. Básicamente se dividía en dos partes, una y otra introducidas por una entrevista para luego tocar la cara A y, tras quince minutos de descanso, otra entrevista para acabar tocando la cara B y una serie de bises. Llegan por separado, Eirik y Erlend, paseando tranquilamente por la calle y atravesando el tumulto con una sonrisa de oreja a oreja sorprendiendo a la gente. Esto iba a empezar enseguida.
El escenario dividido en dos. Minimalista. Al lado izquierdo del espectador se veían cuatro guitarras, un mini piano sobre una mesa alta y dos micrófonos. Al derecho un sillón donde se sentaba el dúo a contestar las preguntas que planteaba Darío Manrique.
Darío pidió disculpas porque la entrevista fuera en inglés y por lo tanto, mucha gente se quedara sin entender la conversación con la que se presentaría el libro publicado por un periodista Noruego en el que se pormenorizan anécdotas, curiosidades y altibajos en la relación personal. En definitiva, las vicisitudes que rodean la grabación del disco que a su vez da nombre al libro: Quiet is the new loud.
Foto: taN&Dem (Histéricas Grabaciones)
Después de las primeras preguntas y cuando más relajados estaban, preguntaron a la audiencia si querían escuchar música. Sin más dilación, se “calzaron” las guitarras y el concierto comenzó. Como todos los allí presentes sabíamos qué iba a sonar, se permitieron bromear sobre el nombre de las canciones presentándolas como se leería en un reproductor de CD: Track 1, track 2,… pues el orden de interpretación sería el del disco. Éstas sonaron perfectas, sublimes, en su sitio, las voces perfectamente empastadas. A petición de Eirik, incluso el público colaboró chascando los dedos durante “Singing”. Para su sorpresa, los que allí estábamos supimos mantener el tempo durante toda la canción. Con humor comentó que en otros países aceleran y aceleran. Todo estaba saliendo como se esperaba: perfecto. Al finalizar la cara A, recibieron una larga ovación interrumpida por Erlendpara recordar a la afición que había más canciones después. Toda una cara B.
Foto: taN&Dem (Histéricas Grabaciones)Quince minutos de descanso y vuelta al escenario. Esta vez mucho más relajados y distendidos y especialmente bromistas. Aquí se habló de los primeros discos que se habían comprado cada uno. Eirikse compró en vinilo (no había otra cosa por entonces) el Revolver de The Beatles. Erlend recibía cintas grabadas que le enviaba su tío por su cumpleaños. Así, la primera que recibió, o que al menos él recuerda, fue de Paul Simmons. Reconoció odiarla al principio pero que después de escucharla muchas veces acabó prendado de ella. Lo que dio pie a que Eirik criticara la nueva forma de consumir música vía streaming y las escasas oportunidades que se le da a la nueva música. Tal le pasó a él con Red House Painters pues tras escucharlos varias veces acabó enamorado del grupo.
Y así hablar también de Lupe (un rollete que Erlend tuvo con una chica española en Nueva York) y la publicación del disco en EE.UU., de su posición ante los atentados de París (ovación incluida), del porqué no giraron por Estados Unidos tras la invasión a Irak, de la forma de componer canciones, de la disposición de la portada del disco (¡incluso la representaron en directo! Darío hizo de chica) y otros chascarrillos y bromas con el público.
La segunda parte del concierto siguió la misma dinámica. Indiscutible la riqueza de armonías, dobles voces y dobles melodías de guitarra (¿realmente solo hay dos en el escenario?). Reconocieron que “Little Kids” no la han tocado mucho en directo por la falta de pericia en el escenario allá por 2001. No está grabada en una afinación estándar, lo que complicaba el asunto demasiado. Ahora sí pueden hacerla.
Tras recibir otra calurosa ovación cuando acabó la canción doce, comenzaron los bises. Para esto pidieron a la gente que se levantara de sus asientos y se acercara al escenario. Entonces sonaron “Mrs. Cold”, ”Boat Behind” con la que el dúo volvió a pedir la divina intervención del público como base rítmica con palmas y pitos, la cual variaba la intensidad según llegara el estribillo u otra parte más calmada y por último “Misread” para acabar con los bises que han ido haciendo durante esta gira-presentación de libro.
Tan encantados estaban con el ambiente que se respiraba que Erlend pidió hacer una cuarta canción para beneplácito de los que allí estábamos. Sonó “Homesick” y tras acabarla Eirik empujó a su compañero fuera del escenario porque sabía que como lo dejara, caían más.
Y así acabó el concierto, con las luces encendidas para el último bis para que pudieran contemplar cuán abarrotado estaba el teatro. Como testigo queda una fotografía hecha por una chica a la que subieron al escenario para que retratara a los Kings of Convenience con todos los que fuimos a verles detrás.
La gente salió encantada por lo que se había visto y deseosa de que se publique pronto ese nuevo disco que no supieron decir cuándo pero sí reconocieron que ver a toda esa gente les daba ganas de seguir trabajando y hacerlo lo antes posible.

