FERRAN PALAU

MARIAGRAU AMARILLO

Barcelona, 2 de diciembre de 2015. Sala Heliogàbal

21:30h, Barri de Gràcia, Barcelona. El pequeño espacio del Heliogàbal está completamente lleno y eso es por una sola persona: Ferran Palau. Hace unos pocos meses que el cantante y guitarra de la banda Anímic ha sacado su segundo disco en solitario, Santa Ferida (Halley Records, 2015), probablemente el mejor álbum en catalán del año.

Pero se hizo de rogar. Para calentar el ambiente empezó a tocar Alberto Montero, cuyo último trabajo, Arco Mediterráneo (BCore, 2015), hace tan solo unos pocos meses que salió. Montero es potente y suave a la vez, acompaña con la voz cargada de tremenda determinación sus trabajados versos. Incluso se atrevió a versionar a Palau cantando en catalán, ganándose un enorme y merecidísimo aplauso.

ferran palau 01 pop rock indie conciertosEl de Collbató subió al escenario alrededor de las 22h. El ansia se palpaba en el ambiente. Y es que la música de Ferran Palau es de esas que zambulle, de las que te arrastran con sus versos a las profundidades, y lo llena todo de paz. Nada mejor para transmitir todo eso que rodearse de una banda de amigos, entre ellos Joan Pons, más conocido como El Petit de Cal Eril.

“Clavell” fue el tema escogido para comenzar un concierto en que Palau a penas habló un instante para agradecer todo el apoyo recibido. Todas y cada una de las canciones de Santa Ferida fueron desfilando por el Heliogàbal, llenando el espacio completamente y envolviendo a todo el que se hallaba en ese lugar. Ferran Palau, quizás por su dulzura al cantar, siempre cerrando los ojos, o puede que por la verdad multiforme que esconden sus canciones, tiene la habilidad de crear una burbuja mientras toca y eso es algo que muy pocos artistas consiguen hacer. Cabe destacar de esa noche cómo su tema más apreciado es “El Meu Lament”, que ocupó varias bocas del Heliogàbal mientras la cantaba. Esta canción tiene una de las letras más bonitas de la discografía de Palau, con frases tan potentes como “És tan pura la sang d’un nen que li tremolen les galtes” (“Es tan pura la sangre de un niño que le tiemblan las mejillas”). Además de repasar todo Santa Ferida, Palau regaló dos canciones de su anterior trabajo, L’Aigua del Rierol (Amniòtic Records, 2012): “La Mel i el Rusc” y “Terra de Blat”. Esta última tenía que ser la que cerrara el concierto, pero por petición de todo el público, Palau y su banda volvieron a tocar “Clavell”, cerrando, así, el círculo.

Quizás una de las marcas que más lo diferencian del resto son sus letras. Él no se dedica a explicar historias o cuentos a través de sus canciones, sinó que evoca sensaciones e imágenes en aquellas personas que lo escuchan. Sus versos, de un catalán exquisito, juegan entrelazándose con la música y nos sumergen en un viaje de ambigüedades y de extremismos, de recuerdos y de parajes futuros. Queda claro, pues, que Ferran Palau es la joya de la música catalana del momento y Santa Ferida es, sin duda, el mejor disco en catalán del año 2015, un trabajo lleno de ternura, emoción, poesía y verdad.

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