EDITORS A LA DERIVA EN LA RIVIERA
Foto: Alex G. Photos
Madrid, 17 de noviembre de 2015. Sala La Riviera
Aterrizaban Editors en La Riviera madrileña, primera parada de su gira europea en España, con un prometedor lleno en la noche del martes. Con la sala a medio llenar, calentaron el ambiente los escoceses Twilight Sad, quienes también telonearán a The Cure en su próxima gira mundial de 2016. Con su pop post-punk oscuro y afectado, sirvieron de lógica antesala para unos Editors, que bien desearían—alguno argüiría, merecerían—los estadios de sus compatriotas británicos.
Con una producción entre íntima y dramática, abrieron el repertorio con un relajado y atmosférico “No Harm”, cabecera también de su último álbum In Dream (2015, PIAS). Dentro ya de la burbuja creada por el líder de la banda, Tom Smith, continuaron con “Sugar”, para deleite de los incondicionales, a los que el front-man no dudó en mirar fijamente a los ojos durante todo el concierto demostrando así como ha ganado en carisma y en tablas en estos 10 últimos años desde el lanzamiento de The Back Room (2005, PIAS).
Continuaron con “Life is fear”, sin duda de lo más salvable del último In Dream—para pasar a enloquecer al público con temas como “Blood”, “An end has a start” y “All Sparks”, que trajeron al escenario lo mejor de aquel indie-rock con toques electrónicos que les diera a conocer hace ya una década. No obstante, en este último álbum parecen abandonarlo por unas quizá ambiciosas ganas de grandilocuencia y de acercarse más a grupos de estadio como Muse—su “Salvation” recuerda demasiado los ingleses—o U2—el “Smoking outside the hospital doors” que Smith se marcó en acústico nos trajo irremediablemente a los de Bono a la cabeza—.
Ya en la recta final del concierto, Editors decidieron recompensar a su fiel público (y a los que nos contamos como fans de su primera etapa) con la potencia de los geniales “Bricks and Mortar” y “Munich” y con la pegadiza (aunque simplona) “Ton of love” que enfervorecieron al personal antes de los bises. Tuvo tiempo Smith de regocijarse tras el breve receso con el desfase general que provocó “Papillon” y de saborear la gloria con un “Marching Order” con tintes épicos que, sin embargo, resultó lo suficientemente largo para despertar al público del éxtasis y devolverlo a la realidad. Los pocos a los que Smith no consiguió meter en el bolsillo abandonamos La Riviera con la esperanza de que quizá con el próximo disco, quizá en la próxima gira, retomen su rumbo y vuelvan a embaucarnos de nuevo.
Más fotos en Flickr: Alex G. Photo
Foto: Alex G. Photo

