VETUSTA MORLA. LLENAZO EN MADRID


Madrid, 23 de mayo de 2015. Barclaycard Center
¡Por fin llegó! 23 de mayo de 2015, fecha marcada por muchos en nuestros calendarios. Dicho día llegó disfrazado de jornada de reflexión, pero a ellos, al sexteto “Vetusta Morla”, nadie les calla. Tan reivindicativos como siempre, pues Pucho tardó poco tiempo en hacer mención a la “Hostilidad mediática” que nos rodeaba esos días, aparecían en el escenario con puntualidad británica, a las 22.00h. Para sorpresa de muchos, sin teloneros, algo que creo no importó a casi nadie allí. Lo importante eran ellos, ver por fin a la banda de Tres Cantos tocando en un sitio del tamaño que merecen. No lo habían hecho hasta ahora, a pesar de haber llenado La Riviera en varias ocasiones. Esta vez se trataba del Barclaycard Center (el renombrado Palacio de los Deportes de Madrid). Hicieron lleno total, como bien dijo Pucho, 15.150 personas entre espectadores y equipo. Un “Sold Out” que no impidió sentirnos a cada uno de nosotros inmensamente cómodos a pesar de estar abarrotado.
Con David García (el Indio) a la batería, empezó a sonar “La Deriva” canción que da título a su último álbum. Todo el público empezó a gritar eufórico al tenerlos por fin allí, comenzando la noche. Una puesta en escena muy bien preparada, con un juego de luces e imágenes que quizás nos dificultó realizar las mejores fotografías, pero que convirtió el espectáculo en fastuoso. Continuaron con “Lo que te hace grande” del álbum “Mapas, (2011)”, cuando Pucho nos regaló algo que a muchos nos puso el bello de punta diciendo “Tal vez lo que me hace grande, es TENEROS delante otra vez”. A esta le siguieron “Golpe maestro” y “La mosca en tu pared” ambos temas incluidos en su último trabajo “La Deriva, (2014)”.
Con un Pucho más expresivo aún del que estamos habituados a ver, bailando, moviéndose en el escenario de una manera que tan solo él sabe, como si de un juego de mímica se tratara y con su particular e inigualable voz, continuaron con “Pirómanos” y “Boca en la Tierra”. Esta última no muy habitual en sus directos, pero igual de emotiva que muchas otras y con gran parte del público coreándola. El sonido era impecable, no sabemos realmente como se oiría en la zona de las gradas, y aunque nos llegaron rumores en relación a ciertas zonas donde no se oía excesivamente bien, la realidad era que en pista no podía oírse mejor. Una sintonía de todos ellos que hacen que todos los que asistamos a sus directos disfrutemos al máximo de su sonido y sus temas.

Con un público completamente entregado tocaron “Fuego”, “Rey Sol” y “Cuarteles de invierno”. La primera de estas, reconocida y premiada como “Canción del año” en la VII Edición de los Premios de la Música Independiente celebrados este pasado 11 de mayo. Premios donde consiguieron 7 galardones en total – Mejor Artista, Mejor Álbum del Año, Mejor Canción del Año, Mejor Directo, Mejor Producción Musical, Mejor Fotografía Promocional y Mejor Diseño Gráfico para álbum-. Lo cual les sitúa (y esto no es algo nuevo) como grupo referencia en el panorama Indie español.
Era increíble ver a tantísimas personas coreando al unísono cualquier tema que tocaran. Ni ellos ni nosotros nos cansábamos, y tanto ellos como nosotros seguíamos dándolo todo con el mismo ímpetu que teníamos en las primeras canciones. Sabíamos que aún quedaba mucha noche y nos aferrábamos a cada segundo de concierto mientras tocaban “Al respirar” y “Copenhague” ambas de su primer trabajo “Un día en el mundo (2008)”.
Después de tocar la canción con la que todo comenzó, continuaron con “Baldosas amarillas” – casi un jeroglífico, quizás una de las canciones cuya letra pocas personas entiendan-. Le siguieron “Sálvese quien pueda”, “Tour de Francia” y “Un día en el mundo”, donde miles de gargantas cantaban junto a ellos en una noche memorable.
Tocaron “Saharabbey Road” casi sin dar tiempo para recuperarnos de la euforia de las anteriores canciones. Todos los que allí nos encontrábamos cantamos la canción entera, saltando y disfrutando del mejor concierto hasta ahora de la banda. Uno de los mejores momentos de la noche fue el final de dicha canción, cuando todo el público continuamos cantando a pesar de ésta haber terminado. Allí no había un alma que no coreara a voz en grito “lala lalala lala lalala laaaaaaa” una y otra vez.
Los “wow” comenzaron a oírse más fuerte cuando comenzó a sonar “Maldita Dulzura”, una canción que más que una canción ya es un himno. Una de mis preferidas, y creo que de las de muchos. Se hacía perceptible la sensibilidad en sus letras a través de la voz de Pucho, que con tanto sentimiento y potencia cantaba “¡Maldita dulzura la nuestraaaaaa!”
Quedaba poco y era algo que temíamos, porque allí nadie quería que el concierto terminara. Continuaron la noche con “Mapas”, “Fiesta mayor” y por último “La cuadratura del círculo”. Habían tocado 20 canciones hasta el momento, repertorio muy bien repartido con temas de sus tres trabajos. Se fueron del escenario y la gente (entre los que por supuesto me incluyo) seguía con ganas de más, por lo que pedíamos casi desesperados unos bises que por supuesto llegaron. “Año nuevo”, “Valiente” y “El hombre del saco”. Entre ellos, y como es habitual, Pucho lanzó unos mensajes al público para que este reflexione, uno de ellos “Estamos programados para dar y recibir amor”.
Parecía que todo había terminado, pero después de veintitrés canciones, que a todos los allí congregados nos parecieron tan solo ocho o nueve, tocaron, como no, “Los días raros”, una de mis preferidas con diferencia y tema con el cual ya les he visto acabar varios conciertos, entre ellos el que dieron en el “DCODE FESTIVAL”, (Septiembre 2014, Madrid). Para despedirse, los seis abrazados al pie del escenario, y tras ellos, una imagen. Una imagen que marcaba la fecha de tal evento que no olvidaremos fácilmente, “23 de mayo de 2015”.
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