SUPERSUBMARINA BCN


Barcelona. 29 de Enero de 2015. Sala Razzmatazz
Supersubmarina, de gira desde octubre –con los tres sold outs consecutivos en la ciudad de Madrid–, cubren la mayoría de carteles de los festivales nacionales de este verano. Los de Baeza no paran y, a un día de cumplir el año sin pasar por Barcelona, dos días después de estrenar el DVD del su última visita por las tierras catalanas (“BCN”), los supersubmarinos volvieron a hacer temblar Razzmatazz con la presentación de su tercer trabajo: Viento de cara.
No se hicieron de rogar. Poco después de las nueve se apagaron las luces y las siluetas de los andaluces ocuparon sus sitios en el escenario. Las primeras notas de “Samurái” iluminaron los rostros de todo el público, que cantó dejando atrás todos sus miedos para luego verse inmerso en “De doce a doce y cuarto” tras el típico “Bona nit, Barcelona!”. Viajaron a su anterior álbum, Santacruz, con “Technicolor” con la que activaron todos los músculos y las gargantas de Razzmatazz. Casi sin dejarnos ni respirar, “Hasta que sangren” hizo que todos chilláramos con fuerza y rabia con una de las canciones más políticas del grupo de Jaén.
El clímax de ese momento se coronó con la ardiente “Furia”, que vistió el escenario de un rojo intenso y lo decoró con unas letras de luces brillantes que dan nombre a este tema, seguida de una “Hogueras” muy deseada por el público. Pero algo no iba del todo bien, se paraban unos segundos más de lo normal en cada canción y el rostro de Jose denotaba preocupación. Y es que después de “Inestable” este pidió disculpas a todo el público por unos problemas de sonido con su guitarra, de la cual acababa de romper una cuerda por no poder oír su sonido. Confesó también que nos soltaba todo este rollo para que los problemas pudieran ser solventados, cosa que no tardó demasiado. “Extrema debilidad” llevó el ambiente a un oscuro atardecer, íntimo e introspectivo, que erizó los bellos de todas las nucas presentes en la sala.
Tras este pequeño oasis, “Diciembre está al llegar…” rompió la tranquilidad poniendo a saltar toda Razzmatazz con uno de los temas más viejos de la banda, uno de los más deseados en los directos: “Kevin Mc Alister”. Manteniéndonos a todos arriba a golpes de batería, “Hermética” irrumpió en la sala seguida por “Ola de calor”, el primer tema del primer álbum de los de Baeza, Electroviral, con el que nos deleitaron. La sala entera se dejó la garganta con esta canción, tomándose al pie de la letra eso de “Y gritarás y gritarás… ¡y no te oiré!”, como si los músicos fueran incapaces de escuchar. Retomaron Viento de cara con la segunda canción que estrenaron, “Arena y sal”, cuyo optimismo vistió Razz de sonrisas y saltos.
Sin embargo la fiesta duró poco. “Enemigo yo” atacó con fuerza a una sala que gritó como si quisiera explotar. Y explotó. Sin dejar que nos recuperáramos la banda expiró las primeras notas de “De las dudas infinitas”, las cuales ya desprendieron alguna que otra lágrima entre los asistentes. Vimos a un Chino de ojos cerrados y manos encogidas, con este tema. La piel de gallina cubrió todas las miradas del público ante una voz que cantaba de tan adentro eso de “que como te echo de menos, no hay en el mundo un castigo”.
Dejándonos un rato para recomponernos, Supersubmarina aprovechó para recordarnos el lanzamiento del DVD “BCN”, grabado en esa misma sala “hace un año menos un día”. El líder de la banda explicó cómo desde sus inicios habían deseado tocar en una sala como esa y nos recordó entre risas que podíamos comprar el DVD en el Merchandising. Todo esto sirvió para introducir los temas que seguirían, “de los primeros que compusimos”. Comenzaron con la preciosa “Niebla”, la cual empalmaron una de los temas más cañeros de la banda jienense “Puta vida”. Un espectáculo de luces tan potente como las guitarras convirtió Razzmatazz en una olla a presión con la que los supersubmarinos jugaban haciéndonos gritar. Volvieron a Electroviral con el tema que da nombre al grupo: “Supersubmarina”. Ante la creciente complicidad del público, Jose Chino se vino arriba y queriendo bajar el micro al público para que cantara, dejó caer el cable bruscamente de modo que el micrófono se desprendió de él estampándose contra el suelo. Pese a la sorpresa del público, la estupefacción de las primeras filas y la cara de bloqueo del cantante, Razzmatazz siguió cantando una de las canciones más deseadas de la noche. Rápidamente solucionado el problema, cuando acabó la canción Chino pidió disculpas entre risas y miradas de complicidad con los técnicos. Tras este episodio pidió al público que se animara a bailar el tema “más sarandonguero” de Viento de cara: “El mañana”, que acabó con una huida de los supersubmarinos a descansarse unos minutos mientras sonaba el piano del final de la canción.
Y, como siempre que un grupo hace una pausa en un concierto, no volvieron a salir hasta que los gritos de “¡OTRA, OTRA!” parecía que iban a hacer volar el techo y las paredes del lugar.


Volvieron con uno de los mejores temas del nuevo álbum, el primero y el que le da nombre: “Viento de cara”. El inicio, sin embargo, fue desastroso. Chino acabó la primera estrofa con la frase que precede al estribillo saltándose así cuatro frases. Ante el error decidió parar y pedir disculpas, nos dijo que no podíamos irnos sin escuchar la canción con toda la letra entera y perfecta, como debe ser. Y volvió a empezar. Y se volvió a equivocar… dos veces. Titubeó en algún momento pero entre el público y la situación, el tema siguió hacia adelante. Ante las miradas estupefactas del público, que no se lo podía creer, “Algo que sirva como luz” hizo que nos olvidáramos de ese desliz imperdonable.
El concierto acabó con dos de los mejores temas de la banda, dejando al público completamente exhausto. Con el cuento de que “En mis venas” sería la última canción que iban a tocar, Razzmatazz hizo vibrar a toda Barcelona con sus saltos y las manos intentando agarrarse al cielo. Pero faltaba una, la imprescindible, y justo al acabar “En mis venas”, la cual alargaron hasta que no se pudo más, explosionó en la sala “Cientocero” convirtiendo el ambiente en una completa locura.
Pese a ausencias como “LN Granada”, “Canción de Guerra” o “Santacruz” y a que puede que no fuera uno de los mejores conciertos de la banda, es evidente que los directos de Supersubmarina son ráfagas de viento sideral.
Mas fotos en nuestro Flickr: AQUÍ

