SEXY ZEBRAS



Madrid, 7 de mayo de 2015. Sala Joy Eslava
Has tenido un mal día en el trabajo, se te está haciendo eterna la semana, sin embargo, recuerdas que tienes una cita con los Sexy Zebras en la Joy Eslava de Madrid…esbozas una media sonrisa. Te plantas delante del escenario y nada más comenzar “Babilonia” todas tus preocupaciones desaparecen a golpe de cañonazos rock sin ataduras.
Tras verlos en muchos festivales era la primera vez que veíamos a Sexy Zebras en una sala de conciertos: El correcto volumen, la buena ecualización de los instrumentos y nítido sonido de la voz de Gabriel Montes nos dejó gratamente sorprendidos, porque la entrega máxima de los componentes sobre el escenario es marca de la casa.
Y es que desde el primer momento los madrileños exhiben su fuerza y naturalidad exprimiendo cada nota entre saltos y convulsiones: “Salvajes” y “Libres” definen la línea a seguir durante todo el concierto, contundencia y crudeza en el sonido. Samuel Torío a la batería marcando perfectamente los ritmos y Gabriel Montes al bajo rasgando riffs pegadizos graban canciones como “Vagabundos” a fondo en nuestros tímpanos.
La interacción con el público es constante, agradecidos por la gran entrada registrada en la sala, los madrileños lanzan “TNT” y “Caníbales” al corazón de la pista consiguiendo hacer vibrar el suelo de la Joy Eslava. El punto álgido del concierto se produjo tras la correcta interpretación de “Semental” cuando Jose Luna (guitarrista), ataviado con una cámara GoPro al pecho, se mezcló entre saltos, golpes y empujones con un entregado público que celebraba “Vivos o muertos” en las primeras filas de la pista. “La máquina”, que fue el single adelanto de su último LP “Hola, somos los putos Sexy Zebras” (Vagabundos Records, 2015), y “Visitantes” forman un efectivo y divertido cierre de concierto antes de la pausa previa a los bises.
Tras la colocación de una segunda batería en escena, “Hijo de puta” abre la última parte del concierto con Samu rapeando el tema de manera desatada con Deivhook (batería de Kitai) a la batería principal y Jesús Luna a la segunda. De vuelta a la formación original y con Jose Luna en calzoncillos, el final de fiesta llega con el desenfreno caótico de “Búfalo” y “Fugitivo” que ponen patas arriba la pista con Jose volando entre los brazos del público. Fuera inquietudes, rock sin aditivos, ese cóctel explosivo de actitud y canciones directas ha dibujado en tu cara una gran sonrisa.
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